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La falacia naturalista sobre el agua, propaganda e intereses. 1ª parte.

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Desde hace mucho, advertimos que, solo con agua industrial, abandonando las infraestructuras tradicionales de captar agua, dependeremos aún más del exterior. Asistimos al cierre de Ormuz y temblamos pensando el precio al que va a llegar el crudo…. y el agua que consumimos en Canarias. Y este otoño - invierno, y lo que llevamos de primavera - en que no ha dejado de llover, se han tenido que abrir las presas, que asistimos cómo hectómetros cúbicos de aguas llegan al mar... mucha gente se pregunta ¿por qué se insisten en los Consejos Insulares de Agua que son la desalación  y la regeneración los únicos garantes contra los déficits de caudales hídricos insulares? Esa afirmación, tras las importantes precipitaciones, ha dejado de colar. Por lo que, ahora, el bienintencionado acento institucional asegura que, beber agua de manantial, degalería o presa es malo para la salud. En definitiva que: (1)El cambio climático hará que disminuyan las precipitaciones. (2)El agua de acuífero ...

El misterio del fogón de hierro dulce.

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  ( Uno.) Hoy en mi casa tengo un misterio. Resulta que a las cinco de la mañana escucho ruidos y me levanto y veo al gatito que últimamente me visita. El dueño, de regreso por el barrio, lo peló y creo que pasa mucho frío por la noche. Había entrado por la puerta a la terraza que estaba algo entornada.  Bueno. Lo dejé -creo que se entretiene intentando cazar a un perenquen que de noche se agarra al techo de mi casa- y volvi a la cama cerrando la puerta del cuarto donde duermo para que no se metiera. Dejé la puerta de la terraza con los mismos 10 cm abierta por si el gatito deseaba irse. Cuando me levanté, tarde por el sueño roto, a eso de las 8, vi que el gatito dormía sobre mi sillón.  Fui al baño, me duché, y, como todos los días, quise tomarme el café. Antes, puse pienso y agua en su plato, fuera, en la terraza y, cuál es mi sorpresa, cuando al poner la cafetera resulta que el fogón de hierro macizo de la cocina no estaba. Pensé que lo había quitado para limpiarlo...

Canarias, un reducto de la música renacentista y antigua.

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En 1977, como profesor de Ciencias me trasladé a mi primer destino docente en el Centro Libre Adoptado de Gran Tarajal. En aquella época apenas se podía ver la televisión en el pueblo, donde las señales del repetidor eran interferidas por las más potentes de la tele marroquí que transmitía  desde la recién entregada estación de la TVE en el Aiún. La vida social en los bares era prácticamente la única existente en el tiempo libre. En uno de estos bares, en La Fuentita, de un andaluz, llamado Rafael el Legionario, una tarde-noche fui, con el padre de uno de mis alumnos, Paco Afonso, con mi timple. Él, que me había oído y le gustaba mi rasgueo,  quiso ver si era capaz de acoplarme a la parranda.   En la cantina, más que bar, de pie, paralelos a la barra, habíamos en total unas diez o doce personas, no cabían más, con sus botellines, cuando, por primera vez escuché el toque de lo que para mí era una extraña malagueña, diferente a la de Tenerife.  Se compañaba con l...