Divulgación: "La lava es líquida a baja presión". Enjambre sísmico en Tenerife.


Según Carracedo, el Teide no entrará en erupción: el producto de su altura respecto al manto, de unos 9 km, por la densidad y por  la gravedad, es una presión litoestática tan alta P=d×g×h,   que  no es factible que ascienda ñava hasta su cráter a 3718 metros sobe el nivel del mar. Como mucho, el segundo edificio volcánico más alto del planeta podría emitir gases. 

Pero sí es posible la salida del  magma, o de un fluido hidromagmático, bajo la isla  por alguna de  dos dorsales activas,  en un episodio de volcanismo fisural como el del Tajogaite, en La Palma.  Una de está fisura se orienta entre el Teide y Teno y la otra entre el Teide y La Esperanza. Los sistemas volcánicos insulares son como la estrella de Mercedes Benz, en la que, en el caso tinerfeño, una de las tres aspas que forman entre sí ángulos de 120º, ya no está activa.  ( Debido tanto por la altura alcanzada en su momento, actualmente erosionada, y a su antigüedad). Esta sería la dorsal desde el Teide a la dirección de la montaña de la Rasca o del Médano.

Es natural que haya preocupación.  Pero no hay más razón para el miedo hoy que hace dos meses. El riesgo depende exclusivamente de los planes de urbanismos de los municipios afectados por esas dorsales. Y conservarlos como espacios naturales, lejo de la rapiña de los especuladores, es la mejor garantía de que no aumente el riesgo ante el razonable peligro de un episodio volcánico.

El tremor de estas semanas indica que algo se mueve. A la enorme presión que hay a 10 km de profundidad solo el magma o mezclas hidromagmáticas se desplaza  en horizontal, cuando, sometida a presión, se encuentra y empieza a rellenar una oquedad. Un hueco o burbuja donde previamente no había nada más que aire o agua. Si el fluido estuviera ascendiendo, entonces sí terminaría saliendo pues, más arriba, menos presión y, en consecuencia, más líquido se vuelve y, el mecanismo de descompresión, se realimentaría. Pero según los datos aportados, en todo este periodo, no hay señale de ascenso magmático.

Por otro lado, el terremoto entre TF y GC de 4.2 ocurrió en el fondo del mar, a profundidad de 19 km, de los que hay cubierto  5000 m de agua, cuya densidad es 1/4  la de la tierra. Es decir bajo 14 km de tierra y 5 km de agua  Por eso, aunque a  profundidad superior a la del tremor, la magnitud observada en la superficie es mucho mayor a la que si estuviera cubierto exclusivamente de rocas. En el denominado Volcán de Enmedio,  las causas de la liberación de energía son de otra índole, como fracturas en el manto o desplazamiento neto de rocas,  y no a la de un desplazamiento más fluido.

Julio Muñiz.
Profesor de Física y Química.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Agua, aguatenientes y plusvalía.

Del mar al huerto.

Los árboles que enferman en nuestros jardines.