La falacia naturalista sobre el agua, propaganda e intereses. 1ª parte.

Desde hace mucho, advertimos que, solo con agua industrial, abandonando las infraestructuras tradicionales de captar agua, dependeremos aún más del exterior. Asistimos al cierre del estrecho de Ormuz y temblamos pensando el precio al que va a llegar el crudo…. y el agua que consumimos en Canarias.

Si este otoño - invierno, y lo que llevamos de primavera - en que no ha dejado de llover, se han tenido que abrir las presas, que asistimos cómo hectómetros cúbicos de aguas llegan al mar... mucha gente se pregunta ¿por qué se insisten en los Consejos Insulares de Agua que son la desalación  y la regeneración los únicos garantes contra los déficits de caudales hídricos insulares?

Esa insistencia, tras las importantes precipitaciones, ha dejado de colar. Por lo que, ahora, el bienintencionado acento institucional asegura que, beber agua de manantial, de galería o presa es malo para la salud. En definitiva que:

(1)El cambio climático hará que disminuyan las precipitaciones.

(2)El agua de acuífero contiene peligrosísimo fluoruro en Tenerife.

(3) El agua del acuífero o de embalse contiene  peligrosísimos microplásticos en todas las islas. 

(4)Que el total de la energía para desalar y regenerar provendrá del sol. 

(5)Que con desaladoras y regeneradoras gozaremos de soberanía hídrica.  

(6)Que los puntos anteriores constituyen una economía circular y un futuro sostenible. 

Intentaré demostrar que todo eso es una gran mentira. 
Dos  artículos, para mostrar que detrás de esas falacias se contextualizan la estrategia de un enorme negocio ante el futuro público el agua del subsuelo.


PARTE I

(1)El cambio global no es un proceso simple. El aumento de la opacidad de la atmósfera a la radiación calorífica del planeta no lleva asociado necesariamente una disminución de las precipitaciones. Tampoco indica lo contrario. De hecho, la evolución termodinámica de sistemas disipativos -como el planeta Tierra- no es predecible. Es decir, las emergencias sistémicas provocan cambios rápidos y globales por los que, tanto el clima como el resto de los parámetros que regulan la biosfera responderán de forma impredecibles. Puede que llueva mucho, puede que hayan cadenas de tormentas, puede que hayan grandes sequías, puede que se generalicen los tornados y vórtices, puede haber inundaciones… en Canarias, en Tailandia, en Groenlandia, en la Tierra del Fuego….  


Prepararnos ante el cambio global del sector hídrico e hidraúlico con la compra de desaladoras de agua de mar y regeneradoras, reduciendo el dinero necesario para la conservación de las galerías, las represas, las gavias, los pozos, las canalizaciones de aguas, el mantenimiento de los bosque, la recarga del acuífero, la lucha contra la erosión, el urbanismos sensato... es un sinsentido.


(2) El floruro. Voceros interesados de Tenerife anuncian  lo insalubre que es beber el agua de los manantiales; se supone que el fluoruro que tienen el agua de las galerías bajo Ucanca, hasta 8 veces superior, es un lento veneno. En efecto, beber de manera crónica, durante años, agua con 3, 4 o 7 mg/L de Floururo puede afectar en los niños sus dentaduras. También hay estudios que dicen, que ese consumo crónico de F- endurece los huesos, que podría por exceso, aumentar su fragilidad y roturas. Lo que, en cambio, no se dice que:

2.1 al margen del estacional  nivel alto de floururos, las aguas de manantial  y galerías de la isla son, con mucho, las mejores posibles.

2.2 de cada 1000 L de agua dr abasto, solo 100 se usan para beber y cocinar.

2.3 reducir el fluoruro del agua de galerías es sumamente fácil, mediante ósmosis inversa. Y el rechazo que produce es útil para la agricultura y el resto de las labores habituales.

2.4 mientras se impide el consumo de agua con niveles de fluoruros por encima de 1.5 mg/L, cualquier dentífrico contiene F- entre 1500  2000 mg/L. (Es decir, más de 1000 veces superior).

2.5 sería muy sencillo separar el agua de abasto para el consumo alimentario, reduciendo el fluoruro, de el agua destinada a otros usos domésticos como limpieza, riego. Por ejemplo, recuperando las fuentes públicas con agua desfluorada.

2.6 El problema en Tenerife aparece solo en épocas de larga sequía, en el verano sin lluvias, cuando la concentraciones medias de F superan las 5 mg/L.


 

(3) Los microplásticos. Como el asunto del fluoruro en el agua no afecta a las demás islas, ahora se “descubre” que el agua del subsuelo contiene niveles altos de microplásticos. 

Es curioso esta novedosa preocupación, cuando desde hace muchos años hemos denunciado los altísimos niveles de nitratos, y de moléculas persistentes con que se estaba cargando el acuífero por la agricultura intensiva, la ausencia de saneamiento y los EDARS convencionales ineficces, por su rapidez, para eliminar fármacos, hormonas, vitaminas y demás moléculas orgánicas de alto peso molecular.

Pero me voy a concretar en el asunto de los microplásticos. Se suelen confundir microplásticos con moléculas monómeras, como son los bisfenoles, halogenuros de anillos bencénicos, amidas, vinilos… que por polimerización dan lugar a los plásticos. Esas moléculas las contienen las aguas envasadas. Un microplástico es un objeto macroscópico pero de pequeño tamaño. Están en el agua suspendidos y no disueltos. Pueden ser eliminados por ultrafiltración.  Las sustancias moleculares disueltas no. Se confunden moléculas químicas con importante potencial para alterar funciones biológicas (dirruptóres hormonales, inhibidores y catalizadores de ķinasas...) con microplásticos cuya áctividad es física (impermebilizante de las membranas intestinales, respiratorias; opturación de pequeños vasos y otros capilares...)

Las centrales de tratamiento de agua  potable, ETAP, pueden y deben eliminar  los microplásticos (o cualquier otra sustancia dispersa ) hasta que la opacidad sea NTF. Reducir las sustancias disueltas es otro cantar, más complejo.  Por eso, ¿quién garantiza que el agua de desaladoras, no tiene disuelta las sustancias necesarias para mantenimiento de esas nanomembranas; los químicos hidratantes (derivados de ácidos sulfónicos), los fungicidas, los bactericidas, los correctores del pH, además de los monómeros de policarbonato, poliamidas y otros polímeros de las membranas de la ósmosis inversa?


¿Y qué decir de las aguas regeneradas usadas en la agricultura, proveniente de las aguas de los EDARS, que usa sistema de electrodiálisis reversible poco eficaz para eliminar las moléculas persistentes, y cationes pesados como el mercurio, el cadmio y los radicales libres?

Regar con ese agua no solo es arriesgado para la salud de los consumidores de productos agropecuarios sino es la muerte anunciada del recurso que menos tenemos: el suelo agrícola.


Julio Muñiz Pailla. 

Químico. Profesor de química ambiental. 


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