Tren de borrascas Alice, Benjamin...Kristin, Leonardo, Marta….Wilma y cambio climático.
Asistimos en este otoño-invierno del 2026 a una sucesión de borrascas, prácticamente sin pausa, algo realmente novedoso, que supera los registros meteorológicos de las últimas décadas.
Pero no es científicamente inexplicable, más allá de la simple coincidencia estadística. De hecho, se trata de algo a lo que nos tendremos que acostumbrar y a lo que debemos prepararnos. Pues es una manifestación previsible del imprevisible cambio termodinámico planetario.
Es bien sabido, el incremento de la opacidad de la atmósfera por el aumento de gases de efecto invernadero. Se reduce la radiación infrarroja que se escapa del planeta, calor radiante; la energía que emite la Tierra al espacio ha disminuido en relación con la que llega del Sol.
En 150 años de revolución industrial, esa diferencia o “forcing” energético acumulable día a día ha crecido, a un ritmo 1000 veces superior al de los últimos 20 000 años. Un primer aumento de la temperatura del mar, a su vez, está liberando cantidades importantes de metano de los fondos marinos y del permafrost (como moléculas de hidrato de metano) lo que ha llevado a una desbocada progresión geométrica del efecto invernadero que se está realimentando.
La alta capacidad de acumulación energética del agua, con relación a la de los minerales terráqueos y al aire, hace que la inmensa mayoría del exceso del forcing se guarde en los océanos. En esta situación de desequilibrio termodinámico, el sistema disipativo del planeta avanza, no en forma continua y lineal, sino, como predijo el premio Nobel de Química(1977) Ilya Prigogine, en saltos. Es decir, no se trata de solo una evolución del planeta a una temperatura media más alta, sino hacia una verdadera emergencia planetaria, revolución o cambio muy rápido, casi súbito a escala geológica, de las variables termodinámicas de La Tierra. La tendencia media de los meteoros y cambios atmosféricos y marítimos, sufrirán un salto similar al que experimenta la gráfica de una función matemática al aproximarse a un punto asintótico o de discontinuidad. Salto que podemos visualizar como el brusco cambio de un chorrito de agua que sale de un depósito con un único pequeño agujero
por el que no puede entrar el aire que compense la presión fuera y dentro del recipiente.
Asistimos a una deriva planetaria global, paralela a la evolución de la humanidad del Homo sapiens hacia el homo deus que estamos protagonizando.
Poco antes de que se produzca el salto sistémico, parte de la energía acumulada se está disipando en de forma más rápida que el del simple calentamiento de los mares, produciéndose, en cambio, un desequilibrio que utiliza la energía además de para agitar y calentar las moléculas del agua, en reducir la entropía de las mismas en sectores del mar y del aire atmosférico mediante la formación de grandes estructuras, con gran orden interno, en forma de vórtices, espirales de mayor o menor radio. La disminución de entropía de un sistema implica un aumento de su “ordenamiento estructura”
Son la manifestación de ese aumento del orden interno, los trenes de espirales en el mar y la atmósfera, con las que estamos empezando a familiarizarnos, Alice, Benjamin...Kristin, Leonardo, Marta….Wilma y que, dentro de la imprevisible emergencia climática, aumentarán en los próximos años.
Los modelos climáticos, según la termodinámica tradicional (que estudia sistemas que oscilan en torno a puntos de equilibrios), apenas tienen en cuenta las variaciones de la entropía interna de los sistemas físicos hidroatmosféricos. De aquí que, durante años, en la década de los sesenta, el exceso de energía acumulada se suponía implicaría solamente un aumento de la temperatura del mar. Años en los que se predecía solo la fusión de los glaciales y el aumento de los niveles oceánicos. Pero, aparte de ello, y con más velocidad mucha se liberará en forma de estructuras de baja entropía. A pesar de su enorme capacidad destructora, un huracán o una galerna representan estructuras de enorme orden molecular.
Exceso Energía acumulada => Aumento Calor – temperatura *disminución Entropía
La vida, y su evolución, son posible gracias a la misma ecuación, y la acumulación de energía se ha producido la evolución de la vida desde las moléculas simples, pasando por las procariotas a especies superiores. El impacto generado por la humanidad en el medioambiente ha conseguido que los cambios ambientales, atmósfera e hidrosfera, hayan catalizado el alcance de las evoluciones y revoluciones a niveles planetarias. La humanidad es la única especie capaza de modelar su propia evolución... y la del resto del planeta.
Julio Muñiz Padilla.
Químico, profesor jubilado de Química Ambiental.
Hola, Julio. No acabo de entender este texto (tampoco estoy muy puesto en termodinámica, bueno, en realidad, en muy pocas cosas). Por lo que creo que dices, se están liberando estructuras de baja entropía, que implican aumentos de orden interno, aunque se manifiesten en borrascas y cosas así. ¿Es esto lo que dices? No lo creo, aunque lo interpreto así. Si puedes, luz más luz (que dijo Goethe). Un abrazo
ResponderEliminarSí te vas de tu casa un mes y cuando regresas la casa tiene polvo por todo la superficie no te sorprende. En cambio, si la casa está impoluta, ordenada, con el polvo dentro de un balde deduces que alguien ha invertido energía en limpiarla.
ResponderEliminarPorque, para reducir la entropía hay que invertir energía.
Por eso, cuando un sistema deriva en contra de la uniformidad, es decir, rebaja su grado entrópico ha tenido que consumir energía.
Una atmósfera uniforme, por ejemplo sin viento, tiene más entropía que una atmósfera donde se forman tornados.
De aquí que en determinadas circunstancias, un sistema fluido con mucha energía puede reducir la misma originando formas geométricas dinámicas como tornados. Eso ocurre de forma aparentemente espontánea en lo que en física se denomina emergencia.
Pero, entonces, ¿hay contratendencias neguentrópicas que impiden o desaceleran la tendencia entrópica del planeta?
EliminarEn cierta manera sí. Sí bien la neguentropía la introdujo Schrödinger en relación a la termodinámica de sistemas "abiertos", y la Tierra no lo es exactamente. Es un sistema disipativos y, por eso no se ajusta exactamente a ese proceso negentrópico por el cual excesos de energía se usan de forma "aparentemente espontánea" en un incremento del orden interno "estable" del sistema complejo.
EliminarLos procesos como las galernas, huracanes y demás vórtices son vectores de transformación de energía. Es decir, el exceso de energía se usa en generar un objeto muy ordenado como un huracán pero cuya vida útil es corta liberando, al poco, la ernergía en producir de nuevo aumento de entropía, es decir "desorden" en otros puntos, en general alejados del mar donde se formaron.
Obviamente, conceptos como orden, destrucción y entropía se usan a nivel mediático,en ocasiones más como términos utilitaristas que como parámetros físicos que en realidad lo que indican es un parámetro macroscópico mayor o menor grados de libertad estadística de un sistema de muchos componentes.
Muchas gracias
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